GRACIAS

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¿Te acuerdas? Quizá no lo recuerdes porque serás si vives ya mayor (eras algo más viejo que yo) o quizá estés muerto, pero yo sí lo recuerdo.
Sin querer, me enseñaste mucho más de lo que jamás podrías haber imaginado.
Tú eras el chulo, el matón, el que tenía atemorizado a todo el mundo. Todas las chicas querían estar contigo o al menos conocerte, y yo era el raro, el que leía libros y casi siempre estaba a solas, ese al que no le gustaba jugar al futbol.
Tú me amenazabas. Me pedías dinero, me ponías la zancadilla por detrás o hacías para chocar conmigo y te revolvías encarándote y preguntándome muy chulo que qué pasaba.
¿Recuerdas el día que al no verte no pude cambiar de acera y nos cruzamos? Tú me pediste la revista que terminaba de comprarme. ¿Lo recuerdas? Tú me la arrancaste de las manos y sin dar tiempo a nada, la rajaste en mil trozos. ¿Lo recuerdas? Pues siempre quise darte las gracias por haber hecho eso, pero nunca pude, porque desapareciste al poco tiempo del barrio y no te volví a ver jamás.
Me hubiese gustado decirte, que tenías mucha razón cuando me llamabas “el raro”. Lo que eso significaba, lo descubrí gracias a ti ese mismo día. Llegue a casa tras romperme tú la revista y yo empujarte a ti. Cuando caíste al suelo, me fui a casa y me encerré en mi cuarto lleno de ira y rabia. Recuerdo que incluso le contesté mal a mi madre cuando me preguntó que qué me pasaba. Allí, tumbado en mi cama, mirando al techo, sucedió el milagro. ¿Quieres saber lo que sucedió? Pues que lloré. Esto es lo que te quería haber dicho y te lo cuento ahora aunque quizá jamás lo leas.
Sí, llore alguna lágrima, pero no fue de dolor ni de rabia, sino de emoción. De alegría podría decir incluso.
No sé si lo entenderás pero lo voy a intentar de todas las maneras. En ese mismo momento, entendí de repente lo miserable que eras, lo imbécil y lo ignorante que serías siempre de no cambiar tu forma de ser. Entendí emocionado, que yo era especial comparado contigo y con los que son como tú, no por ser más listo ni ninguna cosa de esas, sino por esto que me estaba sucediendo, por sentirme diferente y ser quizá a tu ojos, para ti, más débil, pero que para mí sentirme así era maravilloso y hermoso.
Ese día y en ese momento, entendí, que jamás estaría con tantas chicas como tú, ni ellas irían detrás de mí nunca, pero supe, que a las que conociese en mi vida, serían tan maravillosas que tú, ni en sueños podrías imaginar que podrías conocer. Supe, que sería seguro un tipo transigente, paciente, imaginativo, honrado, amable, alguien que haría las cosas de corazón. Esas cosas que tú jamás sabrías que ni existen. Me diste pena y me dio mucha alegría descubrir esto, tanta, que como te digo, lloré al entender que valía la pena ser como era, tan raro, tan diferente a ti.
Desde ese día te vi a ti diferente. Te vi frágil, miedoso, débil y tan sólo me dabas pena. Pensé decírtelo, pero desapareciste y juro, que yo no tuve nada que ver, aunque muchas veces muchos lo deseamos. Pero no. No tuve nada que ver. Seguro que tú solito te las apañaste para terminar mal. Aunque te juro que deseo, no haya sido así. Como te decía, esto lo deseo de verdad y de corazón.

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ShiroDani

PESADILLA

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Nada tenía movimiento.
Del cielo no quedó ni rastro.
Para entonces, ya no hizo falta respirar.
De pronto apareció un pequeño sol.
Le siguieron varios más,
uno uno hasta ser cientos.
Todo se volvió locura.
No había nadie, a nadie pude ver.
Todo giraba a la velocidad del recuerdo.
Crecían las montañas infinitas.
Salieron las estrellas aún siendo de día.
Todo parecía sueño, pero no lo era.
Entonces regresó aquel perfume,
el mismo de mi recurrente pesadilla.
Cerré los ojos para que todo se detuviera
pero lo seguía viendo.
Devino de repente el temblor.
Todo vibraba cada vez más.
Se escuchó por entonces un sonido quebrado,
como mil árboles partiéndose.
Empezó a desplomarse,
a precipitarse todo hacia abajo.
Fuese lo que fuese
lo que abajo significase
y fuese en la dirección que fuese.
Todo, incluido yo, se desplomó.
Infinitamente cayendo.
Van más de diez mil años
y sigo oliendo el agrio perfume.
Cayendo.
Los ojos cerrados.
Intentando asirme a lo que también cae.
Oyendo ese grito ensordecedor.
Cayendo.

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ShiroDani

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Imagen: Juan Blanco‎

ERES

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Eres
la parte invisible de las cosas.
La oscuridad que se intenta saltar,
en la que se cae siempre.

Eres
quien quema de luz
por fuera.
Quien
destruye de oscuridad
por dentro.

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ShiroDani

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Imagen: Sarah Sessford‎

SÍ Y NO

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Sí al latigazo del amor
a su larga herida.
Sí al recuerdo, a la tirita que sana,
a la pequeña hermosura.

No a lo vivido con prisa
a lo anhelado que no llega.
Sí a un techo majestuoso
plagado de estrellas
mirado desde el suelo.

Sí al fragante abrazo,
al beso aunque corto,
a estar desnudos como niños
al menos una vez,
por un tiempo.

No a la belleza inalcanzable,
no al cruel e imparable reloj.
No a las despedidas, a ningún final,
a la vejez, a lo que termina.
No al pacto guardado en un cajón
o la foto borrosa en la cartera.
No al cansado corazón.
No a la vena enngrecida.
No a la lágrima.

No a no seguir viviendo
o hacerlo sin recuerdo…
Y sí, siempre sí,
a recordar y que no duela.

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ShiroDani
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Imagen: Edouard Boubat

LOS NADIE

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Fragmento del poema “Los Nadie” de Eduardo Galeano en una pared de un solar en Alaquas.

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Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneros,
corriendo la liebre, muriendo la vida,
jodidos los nadies, jodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no practican religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no aplican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.

IMAGINACIÓN

Imagen de kültür tava
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Figúrate que este tirar tanta letra sobre el papel sólo fuese búsqueda. Un buscar en la basura para encontrar las llaves de la puerta de tu casa que se te cayeron en el contenedor al tirar la bolsa de basura y la puerta se cerró estando fuera.
Qué jodido sería que te las hubieras dejado encima de la barra del bar y tú ahora metido en el contenedor, o que nunca las hubieras perdido y las tengas en el bolsillo. O ya puestos, que nunca las hubieses tenido, que no tuvieses casa. Que nunca la hubieses tenido.
Piensa un momento que todo sea imaginación. Que no hay papel, letras ni poesía. Que uno fuese la invención trasnochada o alcohólica de alguien que de madrugada escribe, que deja caer letras sobre un papel. Que todo fuese pura invención, o delirio de otro, que es inventado a su vez.
Plantéate por un momento, que somos lo imaginado por un imaginado que a su vez es soñado y jamás despierta, porque tan sólo es el rastro, la estela, pasado, algo acaecido en la imaginación de alguien que no es real, que nunca lo fue, que no lo será.

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ShiroDani

YO PÁJARO

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Me supe ave,
quizá pájaro.
Transcurrí recto
tan exacto y luminoso
tan veloz
tan volando
tan fino silencio
tan mío.

Pero rompióse el vuelo
apagóse la luz
quebróse el ala
estrellóse la vida
en qué lugar
suelo, país, calle o arena.
Terminóse volar,
oficio, acordé, silencio.

Ahora dónde
qué cuándo
qué siempre
qué nada…
Yo quién.

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ShiroDani